El poderoso deseo ardiente:

El éxito se consigue mediante alcanzar Claridad de propósito. La certeza de propósito resulta ser un bien de incalculable valor ya que muy pocos lo poseen. Y es un bien del cual uno pudiera apropiarse en tan sólo un segundo.

Centre su mente en lo que usted desea en la vida, decida conseguirlo sin objeciones, y ¡Felicitaciones! Usted habrá adquirido uno de los bienes más valiosos que un ser humano puede obtener. Sin embargo, su deseo no debe ser simple anhelo o esperanza. Deberá ser un deseo intenso, el cual deberá ser tan definitivo e insistente, que usted esté en condiciones de pagar el precio que sea necesario para conseguirlo. El precio puede ser alto o tal vez no, pero usted deberá prepararse para pagarlo, sin importar el costo que pueda implicar.

Cuando usted escoja su propósito mayor definido en la vida, usted notará algo muy particular que consiste en que los medios y las formas de alcanzar ese propósito le empezaran a ser inmediatamente reveladas a usted.

Aparecerán en el camino oportunidades que antes no había previsto. Usted notará que otras personas empezarán a cooperar con usted. Aparecerán nuevos amigos como por arte de magia. Sus temores y dudas empezarán a desaparecer y serán reemplazados por la autoconfianza.

Cuando usted alcance el momento de inspiración de escoger su propósito mayor definido, no se desanime si amigos o familia cercanos lo llaman un “soñador”. Recuerde que los soñadores han sido los precursores del progreso humano.

De modo que no permita que nadie lo desanime por soñar; más bien, asegúrese de respaldar sus sueños con acciones basadas en firmeza de propósito. Sus posibilidades de alcanzar el éxito son tan grandes como las han sido para aquellos que le han precedido. Y de muchas maneras sus posibilidades son mayores, ya que usted tiene en la actualidad el conocimiento de los principios del logro personal, el cual millones de hombres exitosos del pasado tuvieron que conseguir de la forma larga y difícil.


Tomado de: La llave maestra de la riqueza, Napoleon Hill